TALENT LATENT 2018

Luján Agustí

Buenos Aires, Argentina, 1986

Diablos de Cuajinicuilapa
2017

En el oeste de México, más precisamente en la Costa Chica, se encuentra la región afro-mexicana, surgida durante el proceso de colonización, cuando los españoles trajeron consigo a personas africanas como esclavos y fueron asentándose en esa zona. Durante las jornadas de tiempo libre que sus hacendados les otorgaban, los esclavos salían a celebrar y danzar. Eran días en los que podían retomar sus costumbres y tradiciones de raíz africana, que iban perdiendo poco a poco al verse obligados a asimilar la forma de vida de sus amos.

La danza de los diablos es un ritual dedicado al dios negro Ruja, a quien honraban y pedían ayuda para liberarse de sus duras condiciones de trabajo. Es un baile de rebelión y protesta, manifestación de la fuerza cultural que los afrodescendientes traían reprimida. La iglesia no aceptaba que los esclavos fueran gente con derecho a festejar, por lo que se les prohibía honrar a los santos y a Dios. Solo podían bailarle al diablo, y así lo hicieron a través de las máscaras durante generaciones. Los sonidos y coreografías que se realizan reflejan el sincretismo de lo afro con lo indígena, dando lugar al surgimiento de una tradición que todavía perdura.

Esta serie es parte de un proyecto mayor llamado Itotia (danzar en náhuatl), comenzado en el 2016 y en el que Agustí explora visualmente el sincretismo mexicano aplicado a las danzas enmascaradas.

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